lunes, 15 de agosto de 2011

Fellini, como ser cool a orillas del Danubio

“Un lugar para escaparse, aunque sea un rato, de la ciudad”. Asi describía, en este mismo blog pero un año atrás, un paseo por Római part. Ahí les recomendaba distintas escalas -de turismo, de gastronomía, etc- para este paseo. Todo muy lindo, si. Pero desde que conocí a Fellini cambió todo, en el mejor sentido. ¿Cómo puede ser que no haya pasado miles de domingos tirada en esta playita a orillas del Danubio tomando una cerveza belga, tirando piedritas al río o leyendo un libro?

Simplemente es genial y totalmente diferente a la oferta vecina. Mientras la mayoría de los otros bares simplemente tienen mesas que miran al agua, Fellini rescata la idea de una playa con todas las letras. Claro, a menos que tengamos un deseo de probar experiencias extremas, no vamos a poder nadar en las (para nada cristalinas) aguas del segundo río más grande de Europa. Pero nadie nos va a prohibir tomar sol en bikini y engañar a nuestra mente con unas horitas de vacaciones.


Será para diferenciarse aún más de sus vecinos, que en Fellini no se consigue el clásico fillet de merluza, pero una breve carta con sandwhiches, panqueques o tortas alimentan más que dignamenmte nuestras necesidades gourmets. Lo mismo que las cervezas belgas, incluyendo Kriek (cerveza de cereza agria, según wikipedia, que calculo que será guinda). Todo se pide directamente en la barra/carromato.
Hay algunas (pocas) mesas propiamente dichas con sillas. Para el resto se ofrecen unas amables reposeras o simplemente lonas tiradas en el piso (bien gruesas para evitar la molestia de las piedritas).


Por ahora fui solo de día, pero por lo que pude ver en las fotos de Facebook, hay fiestas nocturnas con DJs que prometen bastante y bonitas luces de colores (mi perdición, llenaría mi casa con guirnaldas lumínicas de todo tipo). Para sumar excentricidades, también incluyen un puesto para reparar bicicletas. La gente de Fellini, claro está, se lleva el galardón del lugar más cool de Romai Part. Yo que ustedes, si voy para allá, no me lo pierdo.


PD: La gente de la revista Time Out aconseja que, si van de noche, no se olviden el repelente para mosquitos.

¿Cómo llegar? Acá tienen un mapa, no se pierdan! ;)

Fotos: Fellini Római Kultúrbisztró en Facebook.

lunes, 1 de agosto de 2011

Valle de las Artes - Kapolcs

¿Me creerían si les digo que este era uno de los stands más populares del tradicional festival húngaro "El valle de las artes"?
Cultura? Libros? Música? No, nada de eso! Papas fritas en espiral. El proceso, admito, es cautivante:

lunes, 18 de julio de 2011

Mi reino por un helado de Daubner

Cuando mi amiga Petra me dijo que no, que no podía ser que viviera hace más de un año en tierras húngaras y nunca hubiera ido a Daubner, me di cuenta que era algo serio. A ver, si hay una húngara que sabe de comida, es Petra. Y su comentario me hizo pensar que definitivamente no podía decir que conocía de gastronomía local, sin haber pisado esa casa de dulces perdida por las calles de Buda.
Y cuando les digo que ella sabe del tema es porque no estamos hablando de cualquier persona que anda por ahí dando consejos sin fundamentos. No, para nada. Tanto sabe Petra de comida que en su pueblo no dudaron en pedirle que sea jurado del festival de gastronomía local. “Es que nadie puede comer tanto como yo”, se ríe ella, que tiene que ir probando plato por plato, matizando con algunas copitas de Palinka.
Volviendo a Daubner, lo primero que puedo decirles es que está afuera de tEnlaceodo recorrido turístico. Y es por eso mismo que me sorprende la cantidad de gente que lo visita. Fui dos domingos por la tarde y estaba más que lleno. Hay dos colas distintas, una para comprar helados (Petra aegura que son los mejores de Budapest), y la otra para comprar suculentas tortas y todo tipo de pogacsas (uno de mis nuevos vicios que acá se puede comprar bien calentita, recién sacada del horno). Igual no se asusten por la cantidad de gente, también hay muchos empleados y todo avanza bastante rápido. Supongo que en la semana estará más tranquilo. Ah, y respecto a los helados, mi amiga Judit, otra fanática confesa del lugar, me dio un sabio consejo que no supe escuchar a tiempo: “‘Tenés que pedir al menos tres bochas!”.

Entonces, recapitulemos. Daubner no está en el centro, no importa. Daubner tampoco tiene mesas y sillas para sentarse a disfrutar sus delicias, pero tampoco importa. Los ansiosos se apoyan en las barras o se sientan en unos bancos afuera. Los que pueden esperar más se llevan las cosas a su casa, o improvisan un picnic en la orilla del Danubio (como en mi caso, con una pareja de amigos argentinos de visita en Budapest).
Si quieren seguir el consejo experto de Petra, tiene que probar flodni, un tradicional postre judío con manzana y semillitas de amapola. Y, como el viejo dicho de “Si Mahoma no va a la montaña, la montaña va a Mahoma”, un gris lunes por la mañana, antes de haber pisado Daubner por primera vez, Petra me recibió con un pedazo de esta torta. ¿Mejor marketing que ese? Imposible. Ya estaba mirando en el mapa a ver cómo iba a llegar!
Básicamente acá todo tiene un sabor super especial. Y lo mejor, los precios son los mismos que en cualquier cukrászda amiga. Después, no digan que no les avisé! Y si llegan a ir, avisen qué comieron asi seguimos sumando opciones.

pd: Perdón por la falta de fotos propias, pero sabrán entender que estaba entretenida con otras cosas :)

sábado, 11 de junio de 2011

Sárvár, un spa con sauna nudista

La idea original de este post era contarles un poco sobre el spa Sárvár. Bueno, lo voy a hacer, pero admito que hay un detalle que pasó a primer plano. Este enorme complejo de wellness – ubicado a unos 200 kilómetros de Budapest- además de piscinas, aguas termales y geniales espacios para los niños tiene un sauna nudista.

“Without swimsuit”, dice la pulserita de papel que habilita la entrada. El sauna nudista acá funciona como un extra y por su particularidad “al natural” está prohibido para menores de 12 años. Entonces, una vez de pagar la entrada (consejo, después de las 4 todo está a mitad de precio, por lo cual si van más temprano les conviene pagar el ticket del sauna después de esta hora), y pasar por el molinete uno se hace acreedor de una sábana blanca.
La idea de esta sábana es cubrirse. Todo suena muy bonito en la práctica, pero después de empezar la recorrida, y de ducharse o pasar por el jacuzzi, la sabanita empieza a mojarse y resulta un poco más incómoda (y reveladora) que al principio. El otro tema es que, a pesar de que es obligatorio cubrirse en las zonas de descanso, parece que muchos hombres encuentran estos pocos metros cuadrados los más liberadores de su existencia. O no se muy bien cuál será la razón, pero por algún motivo que desconozco pasan del nudismo al exhibicionismo.
Y ahí la cosa se complica un poco. Y uno empieza a pensar que tanto mejor es vivir en la ignorancia. Que hay cosas que preferiría no conocer. Pero bueno, los señores parece que están muy orgullosos de cómo Dios los trajo al mundo y quieren compartirlo con todos y todas. Asi que ahí anduve, tratando de llegar a un estado de instrospección que me permita aislarme del entorno. Y esquivando algunos espacios. Tampoco es muy simpática la idea de compartir un jacuzzi entre 4 desconocidos desnudos.

Aclaración: la foto de arriba es meramente ilustrativa y puede no corresponder con la realidad :)

Pero la experiencia extraña no se termina ahí. Mientras una anda ahí, debatiéndose entre intentar taparse con la sabanita o lanzarse a la aventura, encontramos a un señor con una de las profesiones más extravagantes que conocí en mi vida. Vamos a llamarlo, por decirle de alguna manera, “Sauna Master”. Este señor nos invita a pasar a uno de los saunas, y después de tirar agua con un olor super rico, sin más preámbulos agarra una toalla y la empieza a sacudir frente a nuestras narices. Así el aire se va humedeciendo, el calor aumenta segundo a segundo y el Master sigue revoleando la toalla con fuerza e intensidad. Interesante. Distinto, podemos decir.

Bueno, pero la verdad es que el sauna es sólo una parte de Sárvár. Es un lugar super recomendable para ir con los chicos, con unos coloridos juegos de agua de última generación, incluido geniales toboganes de agua (también para adultos, claro). Ustedes deciden, si se quedan en la zona común o se animan a dejar atrás el traje de baño. Elige tu propia aventura :)

Fotos: Sárvár en Facebook.

lunes, 23 de mayo de 2011

Por la calle III - Especial Facebook

Caminando por Budapest siempre me llevo sorpresas. Muchas de ellas las voy compartiendo en forma cotidiana en la página de Facebook de este blog (que dicho sea de paso ya suma más de 600 personas! gracias a todos!). Pero el otro día me di cuenta que la mayoría de esas imágenes no pasaron por En Budapest. Asi que aprovecho para copiarles acá algunas de estas postales, que retratan un poco el día a día de estas callecitas húngaras (algunas son fotos de celular, de ahí la baja definición). Ah, y de paso me disculpo por esta ausencia un poco prolongada por acá :)

-Una mañana en el tranvía



-"Feitas, pero deliciosas". Buena estrategia de venta en el Mercado, no?



-Curiosidades de la vida. En un café de Budapest ofrecen "Chocolate caliente argentino". Aseguran que en las pampas argentinas la bebida favorita de los chicos es la mezcla de cacao con maracuyá. ?¿



-Campaña para reducir el consumo de sal, con un salero bastante particular :)



-Sin palabras...."Querido dueño de perro! Por favor quite el excremento de su perro del espacio público. Nosotros tampoco dejamos el nuestro ahí. Saludos, el resto de las personas"



-Zona para besarse. En Pest, a orillas del Danubio



-Máquina expendedora de carnadas
(las 24 horas!)


domingo, 27 de marzo de 2011

Un fin de semana en Pécs

Parece un lugar común, y es casi lo mismo que en el post anterior del Mercado de Pulgas de Ecseri, pero hace mucho tiempo que tenía la idea de conocer la ciudad húngara de Pécs. Claro, en el 2010 se hizo más famosa cuando fue elegida como una de las tres capitales culturales europeas (junto a Estambul y Essen). ¿Qué significa eso? Una agenda ininterrumpida de actividades a lo que se sumó a una polémica por las obras arquitectónicas que supuestamente se debían terminar en tiempo y forma para estrenar el rol de anfitrión.

Pécs es una urbe multiétnica habitada por distintas minorías, y repleta de espacios al aire libre ideal para perderse entre calles, callejones y parques. En 1998 recibió el Premio de Unesco "Ciudades por la Paz" por la forma en que recibió a los exiliados de la guerra de los balcanes. Es la quinta ciudad más grande de Hungría, en el sur oeste del país, cerca del borde con Croacia. Hay muchos lugares para visitar, varios de ellos hoy patrimonio de la humanidad de Unesco, como la necrópolis cristiana. Las opciones turísticas incluyen, entre otras, la Catedral, la Universidad de Pécs (fundada en 1367 por Luis I de Hungría y la más antigua del país), la mezquita Jakovali Hassan, la Municipalidad y el Teatro Nacional de Pécs.

La ciudad alberga 160 mil habitantes y, según muchos, un clima más meditarráneo (aunque, hay que admitirlo, Hungría no es un país tan grande como para realmente disfrutar de una variedad de temperaturas). De todas maneras el fin de semana que lo visité fue el primero en que la primavera se asomó, y los días soleados y los casi 20 grados hicieron que realmente pueda conocer la ciudad (no como me pasó con Szeged y la lluvia casi constante...pero ya volveré a ir!).

"Para nuestra boda" (dice el cartelito)

Muchos edificios muestran el pasado otomano, incluido la mezquita en la plaza principal (que fue luego reconvertida en una iglesia católica). También hay una buena oferta de museos, como el de Porcelana de Zsolnay, el de Csontváry (un famoso pintor húngaro) o el de Víctor Vasarely (para muchos padre del Op Art). Entre varias opciones, elegí una exposición llamada “Los Ocho”, en el Jasus Pannonious Múzeum que exhibía la obra de un grupo de pintores húngaros de comienzos del siglo XX con influencias de artistas como Matisse o Cezanne.

Antes de viajar me habían recomendado que vaya a la antigua Torre de TV. “Un paseo totalmente retro”, me dijeron. No estaba muy convencida, pero la posibilidad de tener una vista panorámica de la ciudad, sumado a una caminata en el bosque, hicieron que cambie de opinión. Es una experienca, digamos, interesante. Aunque se puede llegar en auto, también hay un sendero de trekking en medio de la naturaleza. Salvo que en este caso no se llega a la cima de una montaña, ahí bien lejos de la civilización y rodeada de silencio introspectivo, sino a una tremenda mole de metal. Arriba de todo hay un restaurante y un bar. Mi amigo tenía razón, dudo que el lugar haya cambiado mucho desde la década del 60/70.


El año pasado se terminó de construir la autopista que une Pécs con Budapest y ahora el viaje en auto es de alrededor de 2 horas. También se puede ir en tren o en bus. ¿Conocen Pécs? ¿Qué otras cosas recomendarían de la ciudad?

Fotos: Andras Petho

jueves, 10 de marzo de 2011

Mercado de Pulgas

Desde que me instalé en Budapest siempre quise ir a conocer el Mercado de Pulgas Ecseri. Bueno, en realidad desde antes, cuando estuve de simple turista. Pero por una cosa o por otra nunca iba. En el medio tuve una experiencia frustrada de suplantarlo con el Mercado de Pulgas del Parque de la Ciudad (un lugar totalmente olvidable en el que conviven objetos de dudosa procedencia junto a reliquias nazis de mal gusto). Pero no resultó, y Ecseri seguía en la lista de pendientes personal y del blog.

Supongo que una de las mayores contras -y lo que pospuso tanto tiempo mi visita-, es que está un poco fuera del centro de la ciudad. Pero tampoco es para tanto, y se puede llegar sin problemas con el transporte público. El otro tema es que todos aseguran que el mejor momento para visitarlo es el sábado a la mañana y, preferentemente, temprano. También abre los días de semana, pero con menos puestos y opciones. O sea, si quieren conocer el mercado de pulgas más famoso de Hungría en su mejor momento, tienen que ir el sábado. Aunque oficialmente cierra a las 3, pasado el mediodía muchos ya empiezan a levantar campamento. Igual también pueden comer algo ahí, por ejemplo Lángos, pero no es un lugar que se destaque por sus cualidades gourmet ;)


La regla de oro de Ecseri (como en todo mercado de pulgas) es el regateo. Será por eso que nunca ponen cartelitos con los precios. Será también porque cada vez más extranjeros se acercan, y entonces evaluarán el valor de acuerdo a una compleja ecuación entre tu cara, tu idioma, y si tu país tiene euros, dólares o no se qué. Sólo para tener una idea, el clásico sifón antiguo en uno de los puestos costaba 5 mil forints, aunque apenas emprendí la retirada, se ve que el buen hombre se acordó de algo y me avisó que también podía ser un poco menos.

Es un mercado enorme, por lo cual está bueno ir con un poco de tiempo para mirar las cosas. Tratar de aprender un poco de historia y de cultura húngara a partir de los objetos. Algún libro comunista, o un mueble con especiero incorporado para guardar paprika, o un disco de vinilo de música tradicional gitana. Cada cosa habla por sí sola. En el medio también hay lugar para lo bizarro. Una parte del mercado es al aire libre, asi que es un lindo paseo para estos días en que el invierno parece empezar a despedirse. Aunque nunca se sabe!

Esta vez me fui con las manos vacías, pero con muchas fotos. Veremos la próxima! Lo conocen? Compraron algo? Qué recomiendan?

PD: Cómo llegar acá. No se pierdan ;)